Fátima, 13 de julio de 1917

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Primera parte
El Secreto comunicado a los tres niños pastores el 13 de julio de 1917 en Fátima, tenía tres partes. La primera parte fue totalmente revelada en la Tercera y Cuarta Memoria de la Hermana Lucía, escrita por orden de su obispo en 1941. Esta primera parte del Secreto de Fátima describe lo que Lucía, Jacinta y Francisco vieron aquel día. Citamos de las ‘Memorias’ de la Hermana Lucía:

Al decir estas palabras [Nuestra Señora de Fátima], abrió de nuevo las manos como en los meses pasados. El reflejo parecía penetrar en la tierra y vimos como un mar de fuego. Sumergidos en ese fuego, los demonios y las almas [de los condenados], como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana que fluctuaban en el incendio, llevadas de las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo cayendo por todos los lados, semejantes al caer de las pavesas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación, que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. (Debe haber sido a la vista de esto cuando di aquel ¡Ay! que dicen haberme oído). Los demonios distinguíanse [de las almas de los condenados] por formas horribes y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros carbones en brasa.1 Esta visión fue durante un momento, y ¡gracias a nuestra Buena Madre del Cielo, que antes nos había prevenido con la promesa de llevarnos al Cielo! (en la primera aparición). De no haber sido así, creo que hubiésemos muerto de susto y pavor.2

Luego Nuestra Señora explicó a los niños: “Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores”.

La segunda parte
Inmediatamente después de haber mostrado la suerte de los condenados [en la primera parte del Secreto de Fátima], a los tres niños pastores de Fátima el 13 de julio de 1917, Nuestra Señora les confió luego la segunda parte del Secreto. Esta segunda parte, en primer lugar, concierne a los pedidos de la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María y de las Comuniones de Reparación en los Primeros Sábados, y a las consecuencias de dejar de prestar atención a esos pedidos. Como recordó la Hermana Lucía en sus ‘Memorias’, la segunda parte del Secreto es como sigue:

Texto de la Segunda Parte del Secreto

Para salvarlas [las almas de los pobres pecadores que están en camino del infierno], Dios quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar. Pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche alumbrada por una luz desconocida, sabed que es la grande señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre.

Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas.3

 

Conclusión de todo el Secreto de Fátima 

Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz.

 

Comentario
El Secreto es una parte de lo más importante en el Mensaje de Fátima, y por lo tanto necesita ser reflexionado cuidadosamente. El Hermano Michel de la Sainte Trinité, autor de la obra erudita sobre Fátima, en tres volúmenes, The Whole Truth About Fatima (Toda la verdad sobre Fátima) nos da el siguiente comentario sobre la segunda parte del Secreto de Fátima:

Importante análisis de la estructura del Segundo Secreto

A primera vista, la estructura de esta segunda parte del Secreto es confusa. En realidad, si nosotros analizamos atentamente este texto, descubrimos que está construido perfectamente, en dos partes estrictamente paralelas, donde catorce términos corresponden rigurosamente a otros tantos, siguiendo un plan claro, lógico. Presentamos aquí esta rigurosa correspondencia en forma de sinopsis.

I. Evoca la intención salvífica de Dios

A. Descripción del infierno:
“Para salvarlas,”
A. Descripción de los castigos:
“Para evitarlos,”

II. Nuestra Señora afirma sus pedidos

B. “Dios quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Inmaculado Corazón.”
B. “Vendré a pedir la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón, y la Comunión reparadora de los primeros sábados.”

III. Primera posibilidad: si los hombres obedecen

C. “Si hicieran lo que os voy a decir,”
C. “Si se atendieran mis peticiones”.

IV. Nuestra Señora expresa una doble promesa

D. “se salvarán muchas almas”
D. “Rusia se convertirá”
E. “y tendrán paz. La guerra va a acabar.”
E. “y habrá paz.” V. Segunda posibilidad: si los hombres se niegan a obedecer
F. “Pero si no dejan de ofender a Dios,”
F. “si no,” (“si mis pedidos no son atendidos”.)

VI. La amenaza de un castigo terrible

G. “En el reinado de Pío XI comenzará otra (guerra) peor. Cuando veáis una noche alumbrada por una luz desconocida, sabed que es la grande señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre.
G. “(Rusia) esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas.

La Clave del drama

La cuestión se plantea así: ¿por qué esta construcción del Secreto en dos partes? ¿Que sentido puede tener?
En primer lugar, parece que este texto, donde dos veces seguidas se alternan las promesas más atractivas con los castigos más espantosos, es mucho más elocuente, más convincente, más persuasivo de lo que sería una franca exposición, listando simplemente los hechos como siguen cronológicamente.
Sin embargo, también hay algo más. Esta duplicación, este “efecto rebote” de la profecía, en la que se repiten los mismos temas correspondientes a cada una con precisión, tiende, visiblemente, a subrayar la importancia capital, decisiva, de la frase en el centro de la exposición. Así, se convierte en la frase clave.
Al expresar los pedidos del Cielo tan precisamente como le fue posible, Ella (Nuestra Señora) pone en evidencia la única condición para la salvación, el único remedio para todos los males terribles mencionados en el texto, y que están otra vez afirmados más vigorosamente: “Para impedir… (los castigos), vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y la comunión reparadora de los primeros sábados”.
Este es el corazón del drama. La estructura del texto lo pone de manifiesto de la forma más notable. Esta es la clave de la profecía, pues todo depende de este doble pedido: todo lo que lo precede y todo lo que viene detrás de este. Puesto en el centro de la presentación de las promesas y castigos, se destaca como la única condición de su cumplimiento.
La tercera parte
En su Cuarta Memoria (fechada 8 de diciembre de 1941), la Hermana Lucía copió las primeras dos partes del Secreto de Fátima palabra por palabra, incluyendo lo que aparece siendo la conclusión de todo el Secreto:

Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz.

 

Texto parcial del Tercer Secreto
La Hermana Lucía agregó entonces inmediatamente el texto siguiente a su Cuarta Memoria:
En Portugal se conservará siempre la doctrina de la Fe, etc.

 

Comentario
Los estudiosos de Fátima han sido unánimes en su creencia que con esta frase se inicia la tercera parte del Secreto, y con la palabra “etc.” que escribió la Hermana Lucía comienza el resto de las palabras que dijo Nuestra Señora en el texto del Tercer Secreto.
Aquí, nótese que inmediatamente siguen las palabras “En Portugal se conservará siempre la doctrina de la Fe, etc.”, Nuestra Señora dijo a la Hermana Lucía: “Esto no se lo digáis a nadie. A Francisco, si podéis decírselo”. El “esto” que puede decirse a Francisco se refiere a lo último dicho durante la visión. Si fue esta solo una visión, sin una explicación, entonces Francisco no hubiera necesitado que se le dijera nada, porque él mismo ya lo habría visto. Pero si “esto” se refiere a las palabras adicionales de la Virgen en forma de explicación de la visión, entonces a Francisco debió decírsele, porque como sabemos, él no podía escuchar a Nuestra Señora durante las apariciones de Fátima. Francisco vio, pero no escuchó, y así, debió necesitar ser informado sobre lo que Nuestra Señora había dicho sobre la visión.
Tampoco podría uno argüir plausiblemente que este “a Francisco podéis decírselo”, se refiere meramente a las palabras de Nuestra Señora dichas en la segunda parte del Secreto. La frase “Esto no se lo digáis a nadie. A Francisco, si podéis decírselo” sigue inmediatamente después de “En Portugal se conservará siempre la doctrina de la fe, etc.”4  Claramente, entonces, el “etc.” indica las palabras aún no escritas entonces, que la Hermana Lucía pudo decir a Francisco verbalmente. Esas palabras pertenecen claramente al Tercer Secreto, que fue escrito finalmente en 1944 por orden del Obispo de Fátima.

 

Versión Vaticana del Tercer Secreto, revelada el 26 de junio de 2000
El 26 de junio de 2000, el Vaticano reveló lo se pretendió era la “tercera parte” del Secreto de Fátima, dado por Nuestra Señora a los tres niños pastores el 13 de julio de 1917,  pero este texto no contiene las propias palabras de Nuestra Señora indicadas por el “etc.” El texto que reveló entonces el Vaticano es como sigue:

Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centellando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo, pero se apagaban en contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él; el Ángel señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia! Y vimos en una inmensa luz que es Dios: ‘algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él’ a un Obispo vestido de Blanco ‘hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre’. También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas, y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz había dos Ángeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la manos, en las cuales recogían la sangre de los Martires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios.5

Comentario
Hay muchas razones para afirmar que el texto anterior no puede ser todo el Tercer Secreto. En primer lugar, existe evidencia sólida de que ese texto es, en el mejor de los casos, parte del cuaderno de notas de la Hermana Lucía, no la carta en 25 líneas en la cual la Hermana Lucía da las verdaderas palabras de Nuestra Señora. Para una comparación entre el pretendido Tercer Secreto revelado el 26 de junio de 2000 y el texto del Tercer Secreto que ha sido aludido por varios escritores, ver el Capítulo 12 de La última batalla del Diablo. También está el testimonio de lo que el texto realmente contiene, de gente que lo ha leído o estudiado minuciosamente.
Un año y medio después de la revelación del pretendido Tercer Secreto, Mons. (hoy Cardenal) Tarcisio Bertone, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe y co-autor del comentario sobre la visión que fue revelada el 26 de junio de 2000, sostuvo una entrevista con la Hermana Lucía. La ‘entrevista’ del 17 de noviembre de 2001, consistió en nada más que el relato de Mons. Bertone en lengua italiana, de lo que la Hermana Lucía supuestamente habría dicho en portugués. De acuerdo a Bertone, la Hermana Lucía dijo que la consagración del mundo en 1984 había sido “aceptada por el Cielo” (para qué propósito ella no lo dijo), y que “todo ha sido publicado”.
La “entrevista” , que Mons. Bertone pretende duró unas dos horas, contiene solamente 44 palabras supuestas de haber sido de boca de la Hermana Lucía, respecto a cuestiones en controversia (la consagración de Rusia y el Tercer Secreto). Nunca ha sido publicada ninguna transcripción ni otra grabación independiente de la “entrevista”, lo que hace imposible determinar exáctamente lo que se le preguntó a la Hermana Lucía durante el interrogatorio a puertas cerradas de dos horas de duración, o el contexto de las 44 palabras que supuestamente ella pronunció durante esa entrevista, no grabada, de dos horas. [Las numerosas circunstancias sospechosas de esta “entrevista” secreta son analizadas en el Capítulo 14 de La última batalla del Diablo,  titulado “¡Oigamos a la testigo, por amor de Dios!”].

Notas:

  1. Traducción española publicada del texto de la Hermana Lucía, “Cuarta Memoria” (Vice-Postulación, Fátima, Portugal, 3ra. edición, octubre 1988) pag. 161. Ver también Frère Michel de la Sainte Trinité, The Whole Truth About Fatima, Volume I: Science and the Facts, Immaculate Heart Publications, Buffalo, New York, U.S.A., 1989) pp. 181-182.
  2. Traducción española publicada del texto de la Hermana Lucía, “Tercera Memoria”, pag. 103.Ver también The Whole Truth About Fatima, Volume I, p. 182
  3. Hermana Lucía, “Cuarta Memoria”, en Memorias de la Hermana Lucía, (Vice-postulación, Fátima – Portugal, 3ra. edición, 1988) pag. 165. Ver también: Hermana Lucía, Memorias e Cartas da Irmã Lúcia, (Oporto, Portugal, 1973, editado por el Padre Antonio María Martins) pp. 340-341; en el propio manuscrito de la Hermana Lucía no hay elipsis después del “etc”. Ver también Frère Michel de la Sainte Trinité, The Whole Truth About Fatima – Volumen I: Science and the Facts, (Immaculate Heart Publications, Buffalo, New York, U.S.A., 1989) p. 182.
  4. Padre Fabrice Delestre, Fraternidad Sacerdotal San Pío X, “June 26, 2000: Revelatión  of the Third Secret of Fatima or cuartailed Revelation” (“Revelación del Tercer Secreto de Fátima o revelación abreviada”), SSPX Asia Newletter, julio-agosto 2000, p. 24.
  5. Traducción castellana de Hermana Lucía, “Tercera parte del ‘Secreto’”, en El Mensaje de Fátima por Arzobispo Tarcisio Bertone, S.D.B., y Joseph Cardenal Ratzinger, 26 de junio de 2000.

Texto tomado de www.fatima.org

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