¿Cómo rezar el santo Rosario?

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San Luis María Grignion de Montfort en el Secreto admirable del Santísimo Rosario nos da una práctica para rezar el Santo Rosario:

“Antes de empezar cada decena, detente un momento –más o menos largo según el tiempo que dispongas– a considerar el misterio que vas a celebrar en dicha decena. Y pide, por ese misterio y por intercesión de la Santísima Virgen, una de las virtudes que más sobresalgan en él o que más necesites”.

Cuando uno comienza el Santo Rosario hay que evitar los defectos más comunes que se cometen al rezarlo:

¿Cuáles son estos defectos?

1° No formular ninguna intención antes de comenzarlo, de manera que cuando se les pregunta por qué rezan, no saben que responder. Antes de iniciar el Santo Rosario debemos tener ante la vista una gracia a pedir, una virtud que imitar o un pecado que evitar.

2° Otro defecto que se tienen es de acabarlo pronto. Este defecto procede de considerar el Santo Rosario como algo oneroso y tremendamente pesado hasta haberlo terminado, sobre todo si te has obligado a rezarlo en conciencia o te lo han dejado como penitencia.

Los niños de Fátima, al principio, cometían este error, rezaban el rosario solamente diciendo Padre Nuestro y Ave María, repitiéndolo en cada cuenta del misterio, para poderlo terminar pronto y ponerse a jugar, hasta que la Santísima Virgen les pidió que lo rezaran.

Después de esto ¿por qué asombrarse de que nuestro rosario quede sin fruto y aun después de rezar muchos rosarios?

San Luis María nos cuenta una historia de tres hermanas a quienes su director espiritual les dejo que rezaran el Santo Rosario por un año, cada una lo hizo, al final del año la Santísima Virgen se les apareció a cada una vestida según como habían rezado el Santo Rosario; a la primera se le apareció resplandeciente con un vestido de oro, porque había rezado el rosario con devoción, a la segunda con un vestido de color verde porque no había tenido tanta devoción y a la tercera con harapos porque no rezaba bien el rosario, estas dos últimas le hicieron la promesa a la Virgen de que rezarían en adelante con mayor devoción y, al año siguiente las tres vieron a la Virgen con un vestido resplandeciente ya que habían cumplido su promesa de rezar el Santo Rosario con devoción. Al momento de la muerte de las tres hermanas la Santísima Virgen las asistió y las llevó al cielo en recompensa por rezar con devoción el Santo Rosario.

3° Hay que rezar el Rosario con modestia, es decir –en cuanto sea posible– de rodillas, con las manos juntas y el rosario entre ellas. En caso de enfermedad se puede rezar acostado. De viaje lo puedes rezar caminando. Si la enfermedad te impide arrodillarte se puede rezar sentado o de pie. Se puede rezar mientras se trabaja. Ciertamente que nuestra alma, por ser limitada por la acción, estará menos atenta a las operaciones del espíritu. Sin embargo, en caso de necesidad, una oración así tiene también su valor ante la Santísima Virgen, que recompensa más la buena voluntad que la acción exterior.

Se puede rezar el rosario por partes, es decir, rezar los misterios en diferentes momentos del día. Es preferible rezarlo todo de una vez, pero por si el trabajo te lo impide puedes hacerlo un misterio en un momento, otro en otro y así hasta terminarlo; así se tendrá rezado el rosario al final del día.

A San Francisco de Sales se hallaba sumamente cansado por las actividades del día y siendo ya casi las doce de la noche se acordó de que le hacía falta rezar algunas decenas del Santo Rosario, se puso inmediatamente de rodillas y las rezó antes de acostarse. Imitemos a San Francisco de Sales a ser fieles a nuestro rosario.

4° San Luis María dice que el rezo más glorioso para Dios y saludable al alma y terrible para el demonio es el de rezarlo en comunidad, ya sea en familia o en grupo.

Dios se complace en las familias. Todos los ángeles y santos congregados en el cielo lo alaban incesantemente. Nuestro Señor aconsejó esta práctica de rezar en comunidad cuando dijo que cuantas veces se reunieran dos o tres en su nombre, Él se encontraría en medio de ellos.

La oración en común es más saludable al alma:

a)  Porque la mente está más atenta durante la oración pública;

b)  Porque, cuando se reza en comunidad, la oración de cada persona se convierte en la de toda la comunidad, y todas juntas solo forman una oración. De suerte que, si algún particular no reza tan bien, otro que lo hace mejor suple su falta. El fuerte sostiene al débil, el fervoroso enardece al tibio, el rico enriquece al pobre y el malvado se integra a los buenos.

c)  Porque una persona que reza el rosario tiene el mérito de un solo rosario; pero si lo reza con treinta personas, adquiere el mérito de treinta rosarios. Tales son los méritos de la oración pública.

d) El Santo Rosario está lleno de indulgencias, sobre todo el rezarlo en el mes de octubre.

e) Porque la oración pública es más eficaz que la individual para apaciguar la ira de Dios y obtener su misericordia.

f)  La Iglesia se sirve de estos medios en los tiempos más difíciles y de calamidades. En la guerra de Lepanto del primer domingo de octubre de 1571.

g)  El Rosario rezado en comunidad es más terrible contra el demonio. En ocasiones el demonio triunfa fácilmente sobre la oración particular, pero si esta se une a la de los demás, sólo con dificultad logrará sus propósitos. Es fácil romper una varita, pero si la unes a más y formas un haz, no podrás romperlo: la unión hace la fuerza. Los soldados se unen en batallón para derrotar al enemigo. Los malvados se unen con frecuencia para sus orgias. Los mismos demonios se unen para perdernos. ¿porqué no han de reunirse los católicos para gozar de la compañía de Jesucristo, aplacar la ira divina, alcanzar la gracia y misericordia del Señor y vencer y abatir más eficazmente a los demonios?

Estimados cruzados del Corazón Inmaculado de María, que en este mes dedicado a Nuestra Señora del Rosario, podamos rezar el Santo Rosario y aprovechar las grandes gracias de esta devoción, la Santísima Virgen de Fátima era una de las cosas que más les pedía a los niños; que esta devoción sea nuestra fortaleza contra las asechanzas del enemigo.

Fuente: Boletín de la Cruzada Cordimariana

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