Decreto Cultus litúrgicus sobre el culto al Corazón de la Santísima Virgen María

Destacados Documentos Inmaculado Corazón de María

SACRA CONGREGÁTIO RÍTUUM
URBI ET ORBI

Cultus litúrgicus erga Cor Beátæ Maríæ Vírginis, cujus remóta vestígia præbent commentárii Patrum de Sponsa Cántici Canticórum, cuique plures médiæ et recentióris ætátis viri sancti ac muliéres próxime viam parárunt, ab ipsa Sede Apostólica primum approbátus est ineúnte sǽculo undevicésimo, cum Pius Papa séptimus Festum Puríssimimi Cordis Maríæ instítuit, ab ómnibus diœcésibus et religiósis famíliis, quæ ejus celebratiónis facultátem petiíssent, die Domínica post Octávam Assumptiónis pie sanctéque agéndum.
Médio autem eódem sǽculo Festum Puríssimi Cordis Beátæ Maríæ Vírginis, quod in annos látius per orbem Cathólicum propagabátur, jussu Pii noni ac Sacræ Congregatiónis Rítuum cura, próprio Offício própriaque Missa áuctum est. Hoc porro cultu Ecclésia Cordi Immaculáto Beátæ Maríæ Vírginis debítum honórem tríbuit, cum sub hujus Cordis sýmbolo Dei Genitrícis exímiam singuláremque ánimæ sanctitótem, præsértim vero ardentíssimum erga Deum ac Jesum Fílium suum amórem, matérnamque erga hómines divíno Sánguine redémptus pietátem devotíssime venerátur. Invalescébat intérea in ánimis, Pastórum páriter ac fidélium, ardens stúdium atque optátum, ut Festum Puríssimi Cordis Beátæ Maríæ Vírginis, tótius Ecclésiæ commúne efficerétur.
Quáre, Sanctíssimus Dóminus Noster Pius Papa duodécimus, gravíssimas miserátus ærúmnas, quibus Christiáni pópuli ob íngruens immáne bellum afflíguntur, univérsam sanctam Ecclésiam totúmque genus humánum, quod olim Leo Papa tertius décimus Cordi Jesu sacratíssimo devóverat, Cordi quóque Immaculáto Beátæ Vírginis et Matris anno millésimo nongentésimo quadragésimo secúndo, die Immaculátæ ejus Conceptioni sacro, in perpétuum dicávit. Ut autem ejúsdem consecratiónis memória servarétur, Festum Immaculáti Cordis Beátæ Maríæ Vírginis cum Offício et Missa própria, die 22 Augústi, loco diéi Octávæ Assumptiónis ejúsdem Beátæ Maríæ Vírginis, sub ritu dúplici secúndæ classis quotánnis celebrándum, ad univérsam Ecclésiam exténdere decrévit: ut, opitulánte Beáta Dei Genitríce, cunctis géntibus pax, Christi Ecclésiæ libértas præstarétur, peccatóres vero, própriis reátibus expedíti, omnes deníque fidéles in puritátis dilectióne virtútumque exercítio solidaréntur.
Hisce ítaque Beatíssimi Patris mandátis obsecúndans, infrascríptus Carólus Cardinális Salotti, Epíscopus Prænestínus, et Sacræ Rítuum Congregatiónis Præféctus, in Audiéntia diei 10 Decémbris 1943, conféctum schema Offícii próprii ac Missæ Immaculáti Cordis Beátæ Maríæ Vírginis eídem Sanctíssimo Dómino Nostro óbtulit.
Sanctítas porro Sua exhibítum schema approbávit et illud in universáli Ecclésia adhibéndum mandávit in Festo Immaculáti Cordis Beátæ Maríæ Vírginis, proúti in superióri prostat exemplári. Servátis de cétero Rúbricis. Contráriis non obstántibus quibuscúmque.
Die 4 Maji 1944.
Carólus Card. SALOTTI, Ep. Præn., Præfectus
Alphónsus Carinci, Secretárius


SAGRADA CONGREGACIÓN DE RITOS
A LA CIUDAD Y AL MUNDO

El culto litúrgico al Corazón de la Santísima Virgen María, cuyos lejanos antecedentes se remontan a los comentarios de los Santos Padres sobre la Esposa de los Cantares y cuyo camino prepararon en la Edad Media y en tiempos más recientes santos varones y mujeres, fue por primera vez aprobado por la Sede Apostólica a comienzos del siglo XIX, cuando el papa Pío VII instituyó la fiesta del Purísimo Corazón de María para todas aquellas diócesis y familias religiosas que la solicitaran, fijando su piadosa y santa celebración el domingo infraoctavo de la Asunción.
A mediados de la misma centuria, esta fiesta del Purísimo Corazón de la Santísima Virgen María, que se estaba propagando cada vez más en el orbe católico fue dotado, por mandato de Pío IX y obra de la Sagrada Congregación de Ritos con misa y oficio propios.

Además, a este culto al Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María la Iglesia tributó el honor debido toda vez que, bajo el símbolo de este Corazón, se venera con gran devoción la santidad eximia y singular del alma de la Madre de Dios, y especialmente su amor ardentísimo a Dios y a su hijo Jesús, así como su piedad maternal hacia el género humano, redimido por la Sangre divina. Fortalecíase, entre tanto, en las almas tanto de los pastores como de los fieles, el afán y el deseo que la fiesta del Purísimo Corazón de la Santísima Virgen María redundase en el bien común de toda la Iglesia.

Por lo cual, el día de la Inmaculada Concepción de 1942, nuestro Santísimo Señor el papa Pío XII, compadecido por los gravísimos sufrimientos con los que son afligidos los pueblos cristianos por causa de la cruel guerra presente, consagró también a perpetuidad al Corazón Inmaculado de la Santísima Virgen y Madre al género humano que ya León XIII había dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Y para que se conservara el recuerdo de dicha consagración decretó que se extendiera a la Iglesia universal la fiesta del Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María, con misa y oficio propios, a celebrarse cada año el día 22 de agosto en lugar de la Octava de la Asunción de la misma Santísima Virgen, con rito doble de segunda clase. Y ello para que, con el auxilio de la Santísima Madre de Dios, obtengan todos los pueblos la paz y la Iglesia de Cristo la libertad, los pecadores, libres de sus reatos, y todos los fieles en fin se hagan fuertes en el amor a la pureza y en el ejercicio de las virtudes.

Así pues, secundando estas disposiciones del Santo Padre, el infrascripto cardenal Carlo Salotti, obispo de Palestrina y prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos, en la audiencia del día 10 de diciembre de 1943, sometió al mismo Santísimo Señor el esquema del oficio propio y de la misa del Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María.

Finalmente, Su Santidad aprobó el esquema presentado y mandó que se lo utilizara para la fiesta del Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María en la Iglesia universal, tal como consta en el ejemplar adjunto. Obsérvese según las rúbricas, sin que obsten cualesquiera que fueren contrarias.
En 4 de mayo de 1944.

Carlos Card. SALOTTI, Obispo de Palestrina, Prefecto
Alfonso Carinci, Secretario

Deja un comentario