Día 2: Novena al Inmaculado Corazón de María

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Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
ORACION PREPARATORIA
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío amorosísimo, que por amor a los hombres bajásteis del seno de vuestro Eterno Padre para haceros hombre y redimirlos, escogiendo por Madre a la Purísima, Inmaculada y siempre Virgen María, disponiendo su Corazón con todo género de perfecciones, a fin de que de la sangre preciosa de tan Santísimo Corazón se formase esa Humanidad santísima, en que padecisteis la más afrentosa de las muertes, para librarnos de la servidumbre del demonio y del pecado; os amo, Dios mío, con todas mis fuerzas, sobre todas las cosas, por esta bondad que para con nosotros habéis mostrado; y me pesa una y mil veces de haberos ofeudido, por ser Vos quien sois, bondad infinita, y también me pesa, por que me podéis castigar en el Infierno. Espero que, por los méritos de vuestra preciosísima Sangre y por el Corazón sacratísimo de vuestra divina Madre, me concederéis la gracia que necesito para hacer bien esta novena, a fin de amaros y seros fiel hasta morir. Amén.
DÍA SEGUNDO – 14 DE AGOSTO
MEDITACIÓN: DE LA AMABILIDAD DEL CORAZÓN DE MARÍA
No hay cosa más atractiva ni más eficaz para ganar a los hombres que la amabilidad de corazón. ¡Con qué confianza se habla y se acude a un corazón amable! De aquí puede inferirse la que debe inspirar a todos el Corazón de María. Ella, por lo mismo que no heredó la culpa de origen, y porque estaba llena de gracia, dominaba perfectísimamente todas las pasiones; ni la parte irascible, ni la concupiscible la alteraban en lo más mínimo; ninguna vicisitud ni contrariedad la perturbaba; su tranquilidad de ánimo era siempre la misma. Afable siempre con todos, brillaba en su rostro tal mezcla de majestad y dulzura, de gravedad y cariño, que su trato era en gran manera deseable y deleitoso, por lo cual el Espíritu Santo en el libro de los Cantares la invita a que hable por lo mucho que la dulzura de su voz le recrea. «Suene, le dice, tu voz en mis oídos, porque tu voz es dulce. Con la sonrisa en los labios, respirando ternura, suavidad y amor, nos está diciendo la Virgen, que acudamos a su Corazón, que le confiemos nuestras penas y dolores, porque él con su maravillosa dulcedumbre derramará bálsamo eficaz sobre nuestras llagas e inefable consuelo sobre nuestros pechos apesarados. Pero también nosotros debemos ser amables, porque la ley de la caridad nos lo prescribe. Mas, ¿cómo lo conseguiremos? Trabajando en vencer nuestras pasiones y en sujetar nuestra parte inferior a la superior, con lo cual nacerá en nosotros la calma y tranquilidad de ánimo, que son disposiciones para tratar con afabilidad a los prójimos, y conservar con ellos la caridad, ganando sus corazones para Dios Veamos, pues, qué propósitos hemos de hacer para dicho fin y pidamos la gracia que necesitamos (Hágase alguna pausa).
ORACIÓN
¡Oh María! ¡Oh Madre nuestra! Vos tenéis un Corazón amabilísimo, porque dominásteis con toda perfección las pasiones: alcanzadnos fortaleza para sobreponernos á ellas, y para recordar y guardar siempre la ley de la caridad, con la cual seremos también amables. Y para conseguir esta y demás gracias os saludaremos, juntamente con los nueves coros angelicales, con nueve Ave Marías y las salutaciones siguientes:
SALUTACIONES AL SANTÍSIMO CORAZÓN DE MARÍA, EN UNIÓN CON LOS NUEVE COROS DE LOS ÁNGELES
  1. Os saludo, Corazón Santísimo de María, con el coro de los Serafines, y os suplico que me alcancéis un corazón verdaderamente grande para amar y servir a Dios, y para hacer bien a todos los hombres. Ave María.
  2. Os saludo, purísimo Corazón de María, con los Querubines, y os ruego me alcancéis la amabilidad. Ave María.
  3. Yo os saludo, perfectísimo Corazón de María, con el coro de los Tronos, confiando que me obtendréis la gracia de ser compasivo de corazón. Ave María.
  4. Os saludo, Corazón amantísimo de María, con el coro de las Dominaciones, suplicando me concedáis el verdadero fervor. Ave María.
  5. Yo os saludo, Corazón rectísimo de María, con el coro de las Virtudes, esperando me concederéis la limpieza de Corazón. Ave María.
  6. Yo os saludo, Corazón fidelísimo de María, con el coro de las Potestades, y os ruego que me alcancéis la mansedumbre. Ave María.
  7. Os saludo, Corazón clementísimo de María, con el coro de los Principados, esperando que me ayudaréis a ser humilde de corazón. Ave María.
  8. Os saludo, Corazón piadosísimo de María, con el coro de los Arcángeles, confiando que me alcanzaréis fortaleza para cumplir siempre la santa ley de Dios. Ave María.
  9. Os saludo, Corazón prudentísimo de María, con el coro de los Ángeles, suplicándoos me alcancéis la paciencia y resignación en los trabajos y padecimientos.  Ave María y Gloria.
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh Santísimo e Inmaculado Corazón de María, fuente de la Humanidad de Jesús, adornado de todas las gracias, prerrogativas y excelencias para ser habitación del mismo Dios! ¡Oh Corazón riquísimo y trono del Altísimo, desde donde se dispensan todas las gracias al género humano! ¡Oh Corazón preciosísimo, sagrario de la Divinidad y centro del verdadero amor a Dios y a los hombres! ¡Oh Corazón dulcísimo, víctima del dolor por las penas de Jesús y por los pecados de los hombres! Aquí me presento, ¡oh Corazón suavísimo!; con toda confianza me acerco a ese trono de gracia y de misericordia. ¡Oh Corazón generoso y compasivo de María, Madre de Jesús y también mía! Sí; aquí me presento, esperando me concederéis el perdón de mis pecados, la perseverancia final y cuantas gracias Vos sabéis que necesito para servir a Dios y a Vos con toda fidelidad y amor. También os pido por la conversión de los pobres pecadores: compadeceos, Señora, de su triste situación: iluminadlos con la luz que es vuestro Hijo: concededles la gracia de una verdadera contrición de sus pecados, y encended en sus pecho una hoguera de verdadera caridad. Estas y demás gracias que Vos sabéis serme necesarias, las espero de vuestro maternal cariño con tal confianza que las reputo ya concedidas; porque Vos no olvidaréis que sois el Refugio de los pecadores, la salud de los enfermos, la Consoladora de los afligidos, el Auxilio de los cristianos y la Madre de la divina gracia: no habréis olvidado que al expirar Jesús, os hizo el encargo de que nos tomáseis por hijos; por lo mismo, pues, aunque indignos, hijos vuestros somos, y Vos nuestra Madre, y como a tal os invocaremos; y por ser yo el más miserable de todos, me juzgo con derecho para desde este valle de lágrimas saludaros, diciendo: Madre mía, he aquí vuestro hijo; Madre mía, he aquí vuestro hijo; Madre mía, he aquí vuestro hijo; confío que mis gemidos conmoverán vuestro compasivo Corazón.
GOZOS DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
Ya que llenáis de favores
a todo el que en Vos confía,
¡Oh Corazón de María!
rogad por los pecadores.
Ya que sois, Madre divina,
de todos corredentora,
de siglos restauradora,
de salvación rica mina,
hallen en Vos medicina
tantos prevaricadores.
¡Oh Corazón de María!
rogad por los pecadores.
Del que va errado sois guía,
áncora del naufragante;
en Vos halla el navegante
sosiego, puerto, alegría:
sin Vos, Madre, ¿qué sería
del mundo, lleno de errores?
¡Oh Corazón de María!
rogad por los pecadores.
Por el pecador mostrásteis
en el templo tal ternura,
que por él la espada dura
de Simeón aceptasteis:
así, Madre, consolásteis
nuestros llantos y clamores.
¡Oh Corazón de María!
rogad por los pecadores.
Jesús, puesto en agonía,
rica prenda nos legó,
pues por Madre nos dejó,
a Vos, ¡oh dulce MARÍA!
sí, nacimos, Virgen pía,
mas ¡ay! de vuestros dolores.
¡Oh Corazón de María!
rogad por los pecadores.
Cuando su brazo irritado
levanta el divino Asuero,
y al pecador con su acero
va a dejar exterminado,
tierna Ester, a Vos es dado
desarmarle en sus rigores.
¡Oh Corazón de María!
rogad por los pecadores.
Si Abigaíl la prudente
a Nabal logró el perdón,
también Vos la remisión
obtendréis del delincuente,
pues vuestro pecho ferviente
a Dios da tiernos clamores.
¡Oh Corazón de María!
rogad por los pecadores.
Acordaos, ¡oh MARÍA!
que nadie jamás oyó,
que sin consuelo volvió
quien su cuita a Vos confía;
defiéndannos, Madre pía,
de vuestro amor los ardores.
¡Oh Corazón de María!
rogad por los pecadores.
Por el dolor vehemente
que vuestro pecho oprimió,
cuando el buen Jesús murió,
de amor víctima inocente,
sienta el mismo impenitente
de su culpa los horrores.
¡Oh Corazón de María!
rogad por los pecadores.
Los cofrades, que a millones
junta la ARCHICOFRADÍA
del CORAZÓN DE MARÍA,
os hacen mil peticiones,
demandando conversiones
siempre más, siempre mayores:
¡Oh Corazón de María!
rogad por los pecadores.
Herejes, moros, paganos,
incrédulos y judíos,
dejando sus desvarios,
que vengan á ser cristianos,
¡qué dicha estar entre hermanos
y cantad vuestros loores!
¡Oh Corazón de María!
rogad por los pecadores.
Vive libre de temores
el que dice cada día!
¡Oh Corazón de María!
rogad por los pecadores.
℣. Quien me encuentra, encontrará la vida.
℞. Y hallará salvación del Señor.
ORACIÓN

Omnipotente y sempiterno Dios, que preparaste en el Corazón de Santa María Virgen una digna habitación para el Espíritu Santo, concédenos propicio que cuantos celebramos devotamente la festividad de su Inmaculado Corazón, podamos vivir en conformidad con su sacratísimo corazón. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

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