1 de agosto: Inmaculado Corazón de María

Inmaculado Corazón de María Meditaciones


Acto de desagravio al Inmaculado Corazón de María
¡Oh, Inmaculado Corazón de María!, traspasado de Dolor por las injurias con que nosotros, pecadores, ultrajamos Tu Santísimo Nombre y Tus Excelsas Prerrogativas.
Aquí me tienes, indigno hijo  Tuyo, postrado a Tus Pies, y agobiado por el peso de mis culpas, vengo arrepentido y con ánimo de reparar las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirige contra Ti el hombre insolente y malvado.
Deseo desagraviar con este acto de amor y entrega que hago delante de Tu Amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra Tu Inmaculada Concepción, contra Tu Perpetua Virginidad o Tu Divina Maternidad; todas las ofensas que se Te infieren, debido al rechazo a Tus Apariciones y Mensajes o falta de honor a Tus Imágenes, y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a Tu Maternal Amor e Inagotable Misericordia.
Acepta ¡oh, Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño, junto con el firme propósito que hago de serte fiel en adelante, de salir en defensa de Tu Santa Honra, cuando la vea ultrajada, y de propagar Tu Santo Culto y Tus Santas Glorias. Concédeme, ¡oh, Corazón Inmaculado de María!, que viva y crezca incesantemente en Tu Amor, hasta verle consumado en la Gloria. Amén.
 
Meditación
“Que al Corazón de la Santísima Virgen se le llama con propiedad Corazón admirable, por ser un abismo de maravillas. Que nadie, a excepción de su Hijo Jesús, las conoce perfectamente, ni puede hablar dignamente de ellas”.
Jesús, Hijo único de Dios e Hijo único de María, al escoger a esta Virgen incomparable entre las demás criaturas por Madre nutricia y Señora, y al dárnosla, en su infinita bondad, por Reina, Madre y refugio en toda necesidad, ha querido que la honremos como Él la honra y que la amemos con el amor con que Él la ama. Y, pues, la ha exaltado y honrado sobre todos los hombres y sobre todos los Ángeles, quiere que también nosotros la rindamos mayor respeto y veneración que a los Ángeles y a los hombres. Y, pues, es nuestra cabeza y nosotros miembros suyos que debemos estar animados de su espíritu, seguir sus inclinaciones, caminar por sus sendas, y continuar su vida en la tierra cultivando las virtudes por Él practicadas, desea igualmente que nuestra devoción hacia su divina Madre sea una prolongación de la que El le profesó, es decir, que procuremos en nosotros los sentimientos de honra, de sumisión Y amor que en este mundo observó para con Ella y que ha de observar por toda la eternidad en el Cielo. La Virgen ha ocupado y ocupará siempre el primer puesto en su Corazón siendo, como hasta ahora por toda la eternidad, el objeto primero de su amor, después del Padre Eterno. Y ansía, por tanto, que después de Dios, sea ella el principal objeto de nuestras devociones y el primero de nuestra veneración. Así es que, después de los servicios que a su Divina Majestad debemos, ninguno tan grato ni mejor podemos hacerle que servir y honrar a su dignísima Madre.
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
 

Deprecaciones para todos los días 

  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Avemaría.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Avemaría.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Avemaría.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Avemaría.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Avemaría.

 

Oración final

Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

Fuente:  San Juan Eudes (1601-1680), El Corazón Admirable de la Madre de Dios.

 

Deja un comentario