Día 7: Novena a María Auxiliadora

María Auxiliadora Novenas

Reflexión para el séptimo día:
Curación por intercesión de María Auxiliadora
Vivía en Vinovo, aldea cercana a Turín, una joven llamada María Stardero, la cual tuvo la desgracia de perder totalmente la vista. Ansiosa de recobrarla concibió el pensamiento de hacer una peregrinación a la iglesia de María Auxiliadora, y un sábado del mes que le está consagrado, acompañada de su tía se presentó en el templo. Después de breve oración ante la imagen de Nuestra Señora, fue conducida a la presencia de Don Bosco, en la sacristía, y allí tuvo con él esta conversación:
-¿Cuánto tiempo hace que estáis enferma?
-Ya mucho tiempo, pero hace como un año que nada veo.
-¿Habéis consultado a los médicos? ¿Qué dicen? ¿No os han medicinado?
-Hemos usado toda clase de remedios sin resultado alguno, respondió la tía. Los médicos no dan la menor esperanza…- y se echó a llorar.
-¿Distinguís los objetos grandes de los pequeños?
-No, señor; no distingo nada absolutamente.
-¿Veis la luz de esa ventana?
-No, señor; nada veo.
-¿Queréis ver?
-Señor, soy pobre, necesito la vista para buscar la subsistencia; ¿no he de quererlo?
-¿Os serviréis de los ojos para bien de vuestra alma y no para ofender a Dios?
-Lo prometo con todo mi corazón.
-Confiad en la Santísima Virgen; ella os sanará.
-Lo espero, mas entretanto estoy ciega.
–Veréis.
-¿Ver yo?
Entonces Don Bosco con tono y ademán solemnes exclamó:
-A gloria de Dios y de la bienaventurada Virgen María, decid ¿que tengo en la mano?
La joven abrió los ojos, los fijó en el objeto que Don Bosco le presentaba, y gritó:
-Veo… una medalla… y de la Santísima Virgen.
-Y en este otro lado de la medalla, pregunta Don Bosco, mostrándoselo, ¿qué hay?
-Un anciano con una vara florida: es San José.
Renunciamos a describir lo que entonces pasó; sólo añadiremos que habiendo María extendido la mano para coger la medalla, cayó ésta al suelo, yendo a parar a un rincón de la sacristía, y la misma María, por orden de Don Bosco, la buscó y la encontró, con lo que dejó a todos perfectamente convencidos de la realidad de la curación, la cual fue tan completa como prodigiosa, porque María Stardero no volvió a padecer de los ojos.

Novena a María Auxiliadora, recomendada por San Juan Bosco

  1. Rezar, durante nueve días seguidos, tres Padres Nuestro, Avemarías y Glorias con la siguiente jaculatoria: “Sea alabado y reverenciado en todo momento el Santísimo y Divinísimo Sacramento del Altar” y luego tres Salves con la jaculatoria: “María Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros”.
  2. Acercarse los Santos Sacramentos de Confesión y Comunión.
  3. Hacer o prometer una limosna en favor de las obras de apostolado de la Iglesia o de las obras salesianas.

Oración:
¡Oh María! Virgen poderosa grande e ilustre defensora de la Iglesia, singular Auxilio de los cristianos, terrible como un ejército ordenado en batalla, tú sola has triunfado de todas las herejías del mundo,
¡Oh Madre! En nuestras angustias, en nuestras luchas, en nuestros apuros, líbranos del enemigo y en la hora de la muerte llévanos al Paraíso. Amén.

San Juan Bosco decía:
“Tengan mucha fe en Jesús Sacramentado y en María Auxiliadora y estén persuadidos de que la Virgen no dejará de cumplir plenamente sus deseos, si han de ser para la gloria de Dios y bien de sus almas. De lo contrario, les concederá otras gracia iguales o mayores”.

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