Día 3: Novena en honor a Nuestra Señora de los Dolores

Novenas

La Novena fue aprobada por Mons. Manuel José Caicedo Martínez, Arzobispo de Medellín (Colombia), el 4 de Julio de 1929. Puede rezarse en cualquier momento del año, pero especialmente en preparación al Viernes de Pasión (los Dolores de Nuestra Señora), y al 15 de Septiembre.
 

Postrados de rodillas delante de la Virgen de los Dolores, se comenzará en la forma siguiente:
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
Acto de contrición para todos los días
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, yo, la más ingrata de todas las criaturas, reconozco, adoro y reverencio vuestro divino incomprensible Ser creyendo como creo que sois sumamente santo y bueno, que sois justísimo remunerador y que perdonáis a los pecadores; y esperando como espero en vuestra infinita misericordia, que me habéis de perdonar y salvar, digo, Señor, con todo mi corazón que me pesa de haberos ofendido, por ser Vos quien sois, infinitamente santo y bueno, y porque os amo y os estimo sobre todas las cosas, propongo firmemente con vuestra divina gracia, no volveré a disgustaros en adelante. Misericordia, Señor, y para conseguirla os suplico pongáis los ojos en los acerbísimos dolores de vuestra Santísima Madre, los cuales os ofrezco para alcanzar el perdón de mis pecados. Amén.
 
Oración preparatoria para todos los días 
Dulcísima y Santísima María, Madre del mejor Hijo y la más afligida de todas las madres; por las acerbísimas penas que padecisteis al pie de la cruz, asistiendo a las agonías y muerte de vuestro Santísimo Hijo, y todas las ofrecisteis desde entonces para que los pecadores tuvieran una buena y santa muerte, os pido no permitáis que se malogren en mí vuestros amorosos deseos, sino que asistiéndome con vuestro poderoso patrocinio en las agonías y congojas de la muerte, logréis el precio de la sangre de vuestro Santísimo Hijo y el fruto de vuestros dolores.
 
Día tercero: 8 de septiembre 
Tristísima y dolorosísima Virgen María, Madre de Dios y Señora nuestra, que cuando vuestro amado Hijo os hizo madre de todos los hombres en la cabeza del apóstol San Juan para que una vez encomendados a vuestros cuidadeo nos miráseis como a hijos nacidos en el amor de Jesús y adoptados en medio de vuestros dolores; recibidnos pues, Madre nuestra, y encaminad a Dios nuestras obras, palabras y pensamientos, y alcanzadnos el favor que pedimos en esta Novena, por vuestra poderosa intercesión. Amén.
Siete Avemarías en reverencia de los siete dolores.
 
Oración para todos los días
Soberana Virgen María, Madre amorosísima de los pecadores, que tenéis en el ara de la cruz a vuestro unigénito Hijo, ofrecedlo al Eterno Padre en agradable sacrificio para remedio de los hombres y satisfacción superabundante de sus culpas; pedidle que ponga los ojos en su benditísimo Hijo y en Vos su afligida Madre que se duela de las almas de los infieles y herejes atrayéndolos al gremio de la Santa Iglesia; que se compadezca de los cristianos que están en desgracia suya, reduciéndolos al conocimiento de su infeliz estado y a hacer la penitencia de sus culpas; y que mire con especial compasión a los que en la hora presente se hallan en las agonías de la muerte ayudándoles en su trabajo.
Salutación a las llagas de Nuestro Señor Jesucristo 
Crucificado Jesús, Dios y Señor nuestro; ya que nos pusisteis bajo el amparo de vuestra Madre Santísima como hijos de sus dolores, nacidos entre lágrimas, tened misericordia de todos los cristianos y especialmente de los que estamos juntos haciendo esta novena, en agradecida memoria de sus penas; y confesamos, a pesar del Infierno, ser hijos y esclavos suyos, señalados con las lágrimas, para que en la hora de la muerte nos reconozca por suyos. También os pedimos, Señor, en especial por aquella amargura que sintió vuestra alma santísima cuando se arrancó de vuestro purísimo cuerpo, que tengáis piedad de nuestras almas cuando se separen de sus cuerpos. Amén.
Salúdote, ¡oh santísima llaga del pie izquierdo de mi Señor Jesucristo, y te pido, Señor, por ella me perdones cuanto te he ofendido con todos mis pecados y movimientos. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Salúdote, ¡oh santísima llaga del pie derecho de mi Señor Jesucristo, y te pido, Señor, por ella me perdones cuanto te he ofendido con todas mis acciones y palabras. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Salúdote, ¡oh santísima llaga de la mano izquierda de mi Señor Jesucristo, y te pido, Señor, por ella me perdones cuanto te he ofendido con mi vista y demás sentidos. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Salúdote, ¡oh santísima llaga de la mano derecha de mi Señor Jesucristo, y te pido, Señor, por ella me perdones cuanto te he ofendido con el mal empleo de mi memoria, entendimiento y voluntad. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Salúdote, ¡oh santísima llaga del costado de mi Señor Jesucristo, y te pido, Señor, por ella, que así como fue herido tu Corazón con el hierro de la lanza y el de tu Madre dolorosísima con el cuchillo de su dolor, así se penetre el mío en sus soberanas luces para siempre amarte y nunca ofenderte, queriendo antes morir que pecar. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Oración
Dios de mi corazón y Señor mío Jesucristo, por las cinco llagas que en la cruz, y por las innumerabes que en la Pasión os imprimió vuestro amor, os pedimos que según vuestra misericordia infinita reconozcáis a los que redimisteis con vuestra preciosa Sangre y los conduzcáis a la vida eterna. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Gozos
Virgen Reina singular,
pues eres fuente de amor,
hazme sentir tu dolor
para contigo llorar.
Estaba junto a la Cruz
la Madre de Dios hermosa,
afligida y dolorosa,
viendo pendiente a Jesús
allí fue su alma, en rigor,
herida con el pesar.
Hazme sentir tu dolor
para contigo llorar.
Con la más aguda espada
del dolor y de la pena,
se ve hoy de aflicciones llena
la Madre de Dios amada,
su sentimiento es mayor
que se pueda imaginar.
Hazme sentir tu dolor
para contigo llorar.
La que con pecho sentido
piadosa se entristecía,
cuando las penas veía
de su Hijo escarnecido;
¿Cómo el hombre pecador
no llora aquí sin cesar?
Hazme sentir tu dolor
Para contigo llorar.
¿Y qué mortal no llorará
con el dolor nunca visto,
si allí a la Madre de Cristo
en tanta pena mirara?
pues quisiera por su amor
el corazón derramar.
Hazme sentir tu dolor
para contigo llorar.
¿Y quién no se entristeciera
de su dolor tan prolijo,
si padecer con el Hijo
a la dulce Madre viera,
y viendo que el Redentor
su sangre va a derramar?
Hazme sentir tu dolor
Para contigo llorar.
Por pecados de sus gentes,
después de ser azotado,
vio en la Cruz atormentado,
a Jesús su Hijo inocente;
¡Oh Madre del Salvador,
yo siento vuestro pesar!
Hazme sentir tu dolor
para contigo llorar.
Vio la muy piadosa Madre
que ya su Hijo muy amado,
muriendo desamparado
volvió su espíritu al Padre:
aquí es la pena mayor
que le deja amargo mar.
Hazme sentir tu dolor
para contigo llorar.
Hazme que llegue a abrasar
en amor mi corazón,
para que con perfección
a Cristo Dios pueda amar:
espero, Madre de amor,
esta merced alcanzar.
Hazme sentir tu dolor
para contigo llorar.
Haz que a Cristo, de tal suerte,
acompañe en su Pasión,
que siempre en mi corazón
lleve presente la muerte:
fijando de aquel Señor,
En mi corazón, las llagas.
hazme sentir tu dolor
para contigo llorar.
Y, cuando sea preciso
que el cuerpo haya de morir,
logre mi alma, al partir,
la Gloria del Paraíso,
ruégote, Madre, me hagas
esa merced y favor.
Hazme sentir tu dolor
para contigo llorar.
Virgen Reina singular,
pues eres fuente de amor,
hazme sentir tu dolor
para contigo llorar.
℣. Ruega por nosotros, Virgen dolorosísima.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Oración
¡Oh Dios!, en cuya Pasión el alma dulcísima de la gloriosa Virgen y Madre María, según la profecía de Simeón, fue traspasada con cuchillo de dolor: concede propicio que cuantos meditamos devotamente sus dolores, alcancemos los dichosos frutos de tu Pasión: Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Jaculatoria
Vos que llena de dolores
estáis al pie de la cruz,
¡Oh dulce Madre!, dad luz
a todos los pecadores;
escuchad nuestros clamores,
dadnos valor y alegría,
para que en toda agonía
no busquemos más consuelo
que el vuestro y alto Cielo.
Sednos también norte y guía.
Una Salve por las necesidades presentes.
 
Letanía de Nuestra Señora de los Dolores 
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Jesucristo, óyenos.
Jesucristo atiéndenos.
Dios, Padre celestial, Ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, Ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, Ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que sois un solo Dios, Ten piedad de nosotros.
Santa María, Ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, Ruega por nosotros.
Santa Virgen de las Vírgenes, Ruega por nosotros.
Madre Crucificada, Ruega por nosotros.
Madre Dolorosa, Ruega por nosotros.
Madre lacrimosa, Ruega por nosotros.
Madre aflicta, Ruega por nosotros.
Madre abandonada, Ruega por nosotros.
Madre desolada, Ruega por nosotros.
Madre despojada de su Hijo, Ruega por nosotros.
Madre traspasada por la espada, Ruega por nosotros.
Madre consumida por el infortunio, Ruega por nosotros.
Madre repleta de angustias, Ruega por nosotros.
Madre con el corazón clavado a la Cruz, Ruega por nosotros.
Madre tristísima, Ruega por nosotros.
Fuente de lágrimas, Ruega por nosotros.
Auge de sufrimiento, Ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, Ruega por nosotros.
Roca de constancia, Ruega por nosotros.
Áncora de confianza, Ruega por nosotros.
Refugio de los desamparados, Ruega por nosotros.
Escudo de los oprimidos, Ruega por nosotros.
Vencedora de los incrédulos, Ruega por nosotros.
Consuelo de los miserables, Ruega por nosotros.
Remedio de los enfermos, Ruega por nosotros.
Fortaleza de los flacos, Ruega por nosotros.
Puerto de los náufragos, Ruega por nosotros.
Bonanza en las borrascas, Ruega por nosotros.
Recurso de los afligidos, Ruega por nosotros.
Terror de los que arman celadas, Ruega por nosotros.
Tesoro de los fieles, Ruega por nosotros.
Vista de los Profetas, Ruega por nosotros.
Báculo de los Apóstoles, Ruega por nosotros.
Corona de los Mártires, Ruega por nosotros.
Luz de los Confesores, Ruega por nosotros.
Perla de las Vírgenes, Ruega por nosotros.
Consolación de las viudas, Ruega por nosotros.
Alegría de todos los Santos, Ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Perdónanos Señor
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Atiéndenos Señor
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Ten piedad de nosotros, Jesús.
Antífona
Velad por nosotros, defendednos, preservadnos de todas las angustias, por la virtud de Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Oración
Imprimid, Señora, vuestras llagas en mi corazón, para que en ellas recoja dolor y amor: dolor, para soportar por vos todos los dolores, amor, para despreciar por vos todos los amores. Amén.
 
Jaculatoria
Virgen dolorosa, dignaos presentar al Eterno Padre la preciosísima Sangre de vuestro divino Hijo, suplicándole que por sus divinos méritos se digne impedir en esta hora algún pecado mortal en cualquier parte del mundo. Amén. ( 300 días de Indulgencia).
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

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